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La pregunta incomoda, pero quizás haya llegado el momento de plantearla. ¿Debería Argentina implementar algún tipo de servicio obligatorio para aquellos jóvenes que, alcanzada determinada edad, no estudian ni trabajan? Un período destinado a terminar estudios, aprender un oficio, incorporar disciplina, primeros auxilios y prestar servicios a la comunidad.
Por Dante Romano
La vieja “colimba” terminó en 1994 y fue reemplazada por el Servicio Militar Voluntario. Uno de los protagonistas de aquella transformación, el exjefe del Ejército Martín Balza, fue terminante años después: “El Ejército no es un reformatorio”. Su postura siempre fue que las Fuerzas Armadas no deberían hacerse cargo de problemas educativos y sociales que corresponden al Estado por otras vías.
Pero el debate reapareció varias veces. Patricia Bullrich impulsó un Servicio Cívico destinado especialmente a jóvenes de entre 18 y 24 años que no estudian ni trabajan, aunque bajo un esquema voluntario y no militar. Durante el gobierno de Javier Milei también se reformuló el Servicio Militar Voluntario, incorporando mayor capacitación educativa y laboral para quienes ingresen.
Incluso existen dirigentes que fueron más lejos. Sergio Berni sostuvo públicamente que Argentina debería recuperar un servicio militar obligatorio, aunque actualizado a los tiempos actuales. Es decir que la discusión atraviesa diferentes espacios políticos y excede la tradicional división entre oficialismo y oposición.
Quizás entonces el debate no debería reducirse a “colimba sí o colimba no”. Podría discutirse un servicio moderno, militar o cívico, donde quien no estudia ni trabaja tenga durante determinado período la obligación de capacitarse, terminar sus estudios, aprender un oficio y colaborar en tareas de protección civil, emergencias, incendios o inundaciones.
Porque tener derechos también implica responsabilidades. Pero queda una pregunta todavía más profunda: ¿debe el Estado obligar a capacitarse y prestar un servicio a quien no estudia ni trabaja, o hacerlo significaría responsabilizar al joven por las oportunidades que muchas veces la propia sociedad no pudo ofrecerle? Ese es el debate.