14-09-2026 | 08:28
CLIMA | DOLAR

Hay decisiones políticas que se explican solas pero parecen inexplicables. Javier Martínez fue elegido por los vecinos de Margarita Belén para ser intendente. Sin embargo, ahora toma licencia para avanzar con su proyecto de llegar a la Gobernación del Chaco y deja la continuidad institucional de la localidad que confió en él, en manos de su esposa, ex secretaria y madre de sus hijos María de los Ángeles Fretes, quien esposa la actual presidenta del Concejo Municipal.

 

“PRIMERO LA FAMILIA”, EL INTENDENTE DE MARGARITA BELÉN, JAVIER MARTÍNEZ, TOMA LICENCIA PARA SER GOBERNADOR PERO ASUME “LA SEÑORA”
 



Fue el mismo intendente quien, a través de un video,  confirmó que para cumplir su nuevo sueño hará “el esfuerzo” de dejar provisoriamente su cargo, confirmando que asumiría su esposa. Primero la familia, después el proyecto político y, en algún lugar del camino, el mandato que le dieron los vecinos.


La palabra que aparece inevitablemente es nepotismo. No necesariamente como una acusación penal, sino como una práctica política que genera una pregunta incómoda. ¿Margarita Belén es una comunidad que debe ser gobernada o una pieza dentro de un proyecto de poder? 

La palabra nepotismo tiene una larga historia y nace en los papados de la Iglesia Católica.  Proviene del italiano nepotismo, derivado de nepote —“sobrino”— y está vinculada con una práctica histórica por la cual los Papas favorecían a familiares y allegados para colocarlos en posiciones de influencia dentro de la misma Iglesia. Con el paso del tiempo, el concepto trascendió aquella historia y quedó asociado a una idea mucho más amplia. La utilización del poder para beneficiar o perpetuar un círculo familiar o cercano.


Martínez tiene derecho a aspirar a la Gobernación. Pero también tenía la responsabilidad de cumplir el mandato recibido. Los vecinos no lo votaron para que fuera candidato a gobernador. Lo votaron para que fuera intendente. Ahí aparece la ambición desmedida. Y cuando la necesidad de ocupar siempre un cargo superior se transforma en una constante, aparece otro concepto en donde muchos fingen demencia. La adicción al poder.


La política necesita ambición, pero no debería necesitar abandonar compromisos electorales para satisfacerla. Porque una cosa es tener vocación de servicio y otra muy distinta es convertir cada elección en una escalera personal. ¿Martínez quiere gobernar el Chaco o simplemente no quiere dejar de tener poder? Porque el voto popular no es un cheque en blanco. Y Margarita Belén no debería ser el trampolín de nadie.




























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