11-08-2026 | 01:40
CLIMA | DOLAR

La emoción ya no entra en las palabras. En las últimas horas comenzó a viralizarse un video que muestra a una camioneta recorriendo uno de los tramos de la esperada obra de la Ruta Provincial Nº 9, entre Miraflores y Las Hacheras, mientras de fondo suenan el tradicional sapucai y la emblemática “Chacarera del Monte”, dos expresiones profundamente ligadas a la identidad cultural del norte argentino y del Impenetrable chaqueño.


Las imágenes reflejan la enorme alegría de los vecinos de una de las regiones más aisladas del país, que durante más de dos décadas esperó una obra considerada fundamental para cambiar su historia.


La Ruta 9 fue durante años símbolo de promesas incumplidas. Incluso llegó a ser conocida en medios provinciales y nacionales como “la ruta fantasma”, luego de que durante las gestiones del exgobernador Jorge Capitanich y de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner figurara oficialmente como terminada, pese a que en la realidad grandes sectores permanecían intransitables y las comunidades seguían aisladas.


Vale recordar que recientemente NG Federal informó sobre la reactivación de los trabajos impulsados por el Gobierno del Chaco, encabezado por Leandro Zdero, en articulación con el Gobierno Nacional del presidente Javier Milei, que permitieron retomar una obra considerada estratégica para el desarrollo del Impenetrable.


Pero para quienes viven allí, el valor de esta ruta va mucho más allá del asfalto.


Representa la posibilidad de sacar la producción ganadera, agrícola y forestal durante todo el año, de reducir los costos del transporte, de conectar escuelas y parajes rurales y, sobre todo, de garantizar que una ambulancia pueda llegar cuando una familia atraviesa una emergencia sanitaria.


Para cientos de familias, significa dejar atrás décadas de aislamiento, barro, cortes y caminos intransitables cada vez que llueve. Es una infraestructura que muchos consideran una verdadera reparación histórica para el Impenetrable chaqueño y una deuda de honor largamente postergada por el Estado.


El video que hoy emociona resume ese sentimiento colectivo. No hay discursos ni actos oficiales. Solo una camioneta avanzando por el camino y un sapucai que rompe el silencio del monte.


Porque el sapucai no es simplemente un grito. Es un estallido del alma. Una descarga emocional capaz de expresar alegría, dolor, esperanza, desafío o gratitud. Es un sonido ancestral, vibrante y profundo que nace desde el corazón y forma parte de la identidad cultural del Litoral y del norte argentino, presente en guitarreadas, fiestas populares y en los momentos más intensos de la vida.


Esta vez, ese sapucai parece tener un único significado: el de un pueblo que siente que, después de más de veinte años de espera, el Impenetrable comienza, finalmente, a salir del aislamiento.

























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