17-07-2026 | 05:08
CLIMA | DOLAR

Mantengo mi postura de que el fútbol es Soberano y pagano pero, para los de afuera, los que no jugamos y somos de palo, nos es menester usar cualquier creencia, religión, coincidencias y hasta la Astrología para sentir que estamos ayudando en algo. Esta última ciencia esotérica  está cada vez más presente en predicciones previas a cada encuentro. Por eso, después de este milagroso partido que hemos vivido, no es descabellado pensar que el Fútbol tiene su ascendente en la Scaloneta y la Luna en Messi.  


Por Guido Esteban Polisena 

Hay equipos que juegan bien, como Francia o España. Hay equipos que ganan como Noruega y Colombia. Y después está la Scaloneta. Un fenómeno que ya no se explica solamente con táctica. Se explica con identidad. Con convicción. Con un grupo que jamás negocia el esfuerzo. Ciento un partidos después, cuatro títulos sobre la mesa y otra remontada para la historia, el fútbol encontró una nueva manera de representarse a sí mismo.

Si para la Astrología, el Sol simboliza la esencia, la identidad y el propósito, el fútbol tiene el Sol en la Scaloneta. Porque este ciclo de Lionel Scaloni redefinió el ADN de la Selección Argentina. Le devolvió el sentido de pertenencia. La humildad para competir. La rebeldía para no rendirse nunca. Y la certeza de que ningún resultado está escrito antes del pitazo final. 

Pero toda carta astral necesita una Luna que representa la emoción, la sensibilidad y el alma. Ese lugar le pertenece a Lionel Messi. Porque él no es solamente el mejor futbolista de todos los tiempos. Es el alma de este equipo. El que emociona. El que sostiene cuando las piernas pesan. El que inspira incluso cuando el partido parece escaparse. Desde el primer encuentro de este Mundial hasta la batalla frente a Egipto, volvió a demostrar que los genios también saben sufrir. Y que el liderazgo no siempre se ejerce hablando. Muchas veces alcanza con seguir caminando hacia adelante.

La remontada contra Egipto pudo ser un milagro pero no fue un accidente. Fue la consecuencia de una idea. De un grupo que nunca baja los brazos. De jugadores que entienden que la camiseta pesa, pero jamás aplasta. Que el talento sin carácter no alcanza. Y que los campeones también se construyen desde los huevos. Por eso, después de este milagroso partido que hemos vivido, no es descabellado pensar que el Fútbol tiene su ascendente en la Scaloneta y la Luna en Messi.   













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