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La reciente disposición que restringe la pesca en un sector del río Paraná generó inquietud y debate entre pescadores deportivos, comerciales y ambientalistas. Sin embargo, desde la Brigada Operativa Ambiental (BOA) aclararon que no se trata de una veda total en toda la región, sino de una restricción puntual y temporal destinada a proteger un importante cardumen de surubíes detectado en aguas compartidas entre Chaco y Corrientes.
El coordinador general de la BOA, Fernando Amione, explicó que la medida fue adoptada de manera conjunta por las autoridades de ambas provincias tras recibir reportes de pescadores, turistas y organismos de control sobre la presencia de una gran concentración de ejemplares de surubí en una zona específica del río.
Según detalló, el área restringida comprende el tramo ubicado entre la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, en cercanías de Isla del Cerrito, hasta la zona conocida como “Los Cables”, identificada por las torres de alta tensión que atraviesan el sector.
“Lo que se decidió es una restricción de pesca para proteger ese cardumen. No es una veda total del río Paraná, sino una medida puntual en un sector determinado donde se detectó una importante concentración de peces”, señaló Amione.
La prohibición alcanza a la pesca deportiva, comercial y de subsistencia dentro del área delimitada. El objetivo es preservar a los ejemplares durante su desplazamiento natural por el río, ya sea aguas arriba o aguas abajo, un fenómeno habitual relacionado con la búsqueda de alimento y otros procesos biológicos.
La fiscalización está a cargo de un trabajo conjunto entre la Prefectura Naval Argentina, la Patrulla Fluvial de la Policía del Chaco, la Brigada Operativa Ambiental y organismos de Recursos Naturales de la provincia de Corrientes.
Las autoridades indicaron que, en una primera instancia, se prioriza la información y concientización de los pescadores sobre la medida vigente. No obstante, quienes incumplan la restricción podrán ser sancionados con multas e infracciones previstas en la legislación vigente.
Uno de los puntos que más consultas genera entre los pescadores es la duración de la medida. En ese sentido, Amione explicó que no existe una fecha determinada para levantar la restricción.
“La evolución del cardumen será evaluada por especialistas y biólogos. Es un proceso natural y no se puede establecer con exactitud cuándo finalizará”, indicó.
Las autoridades remarcaron que fuera del sector restringido la actividad pesquera continúa habilitada, siempre respetando las normativas vigentes.
Entre las zonas donde se puede pescar normalmente se encuentran sectores ubicados aguas abajo de Los Cables, como Isla Carpinchito, San Pedro Pescador, Palo Blanco, Pañuelo Colorado y otros puntos tradicionales frecuentados por pescadores deportivos y recreativos.
Desde la BOA destacaron que la medida responde a una política de conservación y manejo sustentable de los recursos pesqueros. Además, señalaron que actualmente no existen estudios concluyentes que permitan afirmar la existencia de una depredación generalizada en el río Paraná, aunque remarcaron la importancia de continuar con monitoreos científicos a largo plazo para evaluar el estado de las distintas especies.
Mientras continúan los controles y relevamientos, las autoridades solicitan la colaboración de pescadores y navegantes para respetar la restricción y contribuir a la preservación de uno de los recursos naturales más importantes de la región.