19-05-2026 | 03:36
CLIMA | DOLAR

En un escenario de creciente preocupación por la salud mental, especialistas advierten que los niveles de ansiedad y estrés en Argentina podrían ser aún más alarmantes de lo que reflejan los estudios. En una entrevista con NG FEDERAL, la psicóloga Candela Colussi analizó el impacto de la tecnología, la pandemia y los cambios en los hábitos cotidianos.



Argentina encabeza rankings de estrés y ansiedad a nivel global, pero la situación podría ser más grave de lo que muestran las estadísticas. “Las cifras que conocemos están basadas en personas que acceden a servicios de salud, y eso deja afuera a muchísima población. Si fueran reales, serían más alarmantes todavía”, advirtió la licenciada en Psicología Candela Colussi.

En ese contexto, sostuvo que “la ansiedad le ganó a la depresión como mal de época”, explicando que, si bien se trata de una respuesta natural del organismo vinculada a la supervivencia, hoy se activa de forma constante ante situaciones cotidianas que no representan una amenaza real. “Las alarmas no están hechas para estar prendidas todo el tiempo”, remarcó, al señalar que este estado permanente genera desgaste físico y puede derivar en trastornos.

En paralelo, Colussi identificó a la tecnología y al aislamiento como factores clave, especialmente tras la pandemia. “Podemos hacer todo sin interactuar con otro ser humano y permanentemente con una pantalla”, explicó, y agregó que esto incrementa el sobrepensamiento y la angustia. Además, advirtió sobre el impacto de la inmediatez en la tolerancia a la frustración: “No funcionamos con ese ritmo, solo controlamos nuestra conducta y nuestros pensamientos”.

Según la especialista, gran parte del malestar surge de intentar manejar situaciones que no dependen de uno mismo, mientras que la ansiedad también reduce la capacidad de descanso y favorece conductas evitativas. “Hoy, poder estar relajado es casi un lujo para la salud mental”, concluyó.










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