11-06-2026 | 06:37
CLIMA | DOLAR

En el marco del Día Mundial de la Ingeniería para el Desarrollo Sostenible, especialistas remarcaron la importancia de las energías renovables como herramienta clave para el cuidado del medioambiente y el desarrollo económico. En ese contexto, el ingeniero industrial Marcelo Rodríguez, integrante de la empresa Solar DQD, destacó el crecimiento del sector solar en el país y el avance en la conciencia ambiental tanto de empresas como de particulares.



Rodríguez explicó que DQD nació en 2017, tras la sanción de la Ley Nacional 27.191, que estableció un marco normativo para impulsar las energías renovables en Argentina. A partir de allí, se generó un mercado que antes prácticamente no existía y surgió la necesidad de empresas constructoras especializadas en parques solares.


“Hoy DQD es uno de los principales constructores de parques solares del país. Participamos en el 70% u 80% de los grandes desarrollos solares de Argentina”, detalló. La firma no solo construye para terceros, sino que también genera su propia energía y cuenta con alrededor de mil empleados desplegados en seis provincias.


Uno de los proyectos más destacados en la región es el parque solar ubicado en Villa Ángela, Chaco, inaugurado el año pasado, con una capacidad instalada de 30 megawatts, equivalente al consumo de una ciudad completa. El predio cuenta con aproximadamente 58 mil paneles solares y forma parte del crecimiento sostenido de la energía fotovoltaica en el norte argentino. Además, la empresa participa actualmente en la construcción del parque solar más grande del país en Mendoza, en un proyecto para YPF.


Rodríguez recordó que, además de la ley que impulsó los grandes desarrollos, posteriormente se sancionó la Ley 27.424 de Generación Distribuida, que permite a los usuarios convertirse en “prosumidores”, es decir, generar su propia energía en sus hogares o empresas e inyectar el excedente a la red eléctrica.


“Los mismos paneles que se instalan en grandes parques pueden colocarse en el techo de una casa. Durante el día el usuario consume su propia energía, y si genera excedente lo entrega a la red, que luego se compensa en la factura”, explicó.


En términos económicos, si bien el ahorro depende de cada caso, el especialista señaló que una instalación residencial puede amortizarse en un plazo de entre cuatro y seis años, considerando que los paneles tienen una vida útil estimada de 25 a 30 años. “Después de recuperar la inversión inicial, el resto del tiempo es energía prácticamente gratuita”, sostuvo.


Más allá del aspecto financiero, Rodríguez subrayó que existe un cambio cultural en torno al cuidado ambiental. “El cambio climático dejó de ser algo que va a pasar; está sucediendo. Los eventos climáticos son cada vez más extremos y eso genera conciencia. Además, las nuevas generaciones tienen una mirada mucho más responsable respecto del consumo y el impacto ambiental”, afirmó.


En una jornada que pone en valor el rol de la ingeniería en la construcción de un futuro más sostenible, la expansión de la energía solar en Argentina aparece como uno de los ejemplos más concretos de cómo la innovación tecnológica puede contribuir a reducir la huella de carbono y mejorar la calidad de vida.


La experiencia de parques solares como el de Villa Ángela refleja no solo un avance en materia energética, sino también un paso firme hacia un modelo de desarrollo más sustentable para el país.












TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ®