11-06-2026 | 07:49
CLIMA | DOLAR

La tierra roja volvió a responder. En la provincia de Misiones, las abundantes lluvias y un régimen térmico favorable cambiaron el pulso de la campaña frutihortícola y empujaron un fuerte crecimiento en la producción de ananá, uno de los cultivos emblemáticos del norte argentino.



Después de temporadas marcadas por irregularidades climáticas, este ciclo mostró condiciones casi ideales: buena humedad en suelo, temperaturas estables y ausencia de heladas tardías. El resultado ya se percibe en chacras y galpones de empaque: plantas más vigorosas, frutos de mayor tamaño y mejor contenido de azúcar.


Productores consultados señalaron que el desarrollo fue más uniforme que en años anteriores, con rindes superiores por hectárea y menor estrés hídrico. El ananá, cultivo exigente en agua y calor, encontró este año el equilibrio necesario para potenciar su crecimiento. En varias zonas productivas del norte provincial, se habla incluso de una de las mejores campañas de los últimos años.


El impacto no es menor. El incremento en el volumen disponible fortalece la economía regional, dinamiza el empleo rural y amplía las posibilidades de comercialización hacia otras provincias. Sin embargo, el desafío ahora pasa por sostener precios rentables ante una mayor oferta y evitar desequilibrios en la cadena de distribución.


Misiones consolida así su posición como principal productora nacional de ananá, apoyada en un contexto climático que jugó a favor. Si las condiciones se mantienen en las próximas semanas, el sector anticipa una cosecha que podría marcar un punto de inflexión para la fruticultura provincial.


En la tierra colorada, cuando llueve y el sol acompaña, la producción responde. Y esta vez, el ananá es protagonista.




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