10-02-2026 | 23:33
CLIMA | DOLAR

En el camino hacia Villa Carlos Paz, el equipo de NG Federal se encontró con Lalo Ullúa, un vendedor ambulante y artista popular de “Villa de Ojo” que mantiene vivo un oficio artesanal cada vez más escaso. En Santiago del Estero, entre lazos, rebenques y música, su historia refleja la lucha por sostener tradiciones que se transmiten de generación en generación.



Desde muy temprano, Lalo Ullúa instala su puesto a la vera de la ruta para ofrecer productos íntegramente artesanales. “Siempre temprano”, resume al explicar una rutina que se repite todos los días, incluso antes de que salga el sol. Lazos, látigos, boleadoras y cuentaganados forman parte de una producción que realiza en soledad y con dedicación.


El artesano detalló que cada pieza demanda varios días de trabajo y materiales específicos.


“El lazo tiene un proceso de seis a siete días” y “todo está hecho por mí, todo artesanal”, explicó, al tiempo que destacó el uso de cuero de cabra y de animales criollos para garantizar la durabilidad.

 

Según precisó, los precios varían según el producto y el tiempo de elaboración, pero la calidad es una constante.


Más allá de la venta, Lalo advierte sobre el riesgo de que este oficio desaparezca. “Quizás con el tiempo esto se va a perder porque ya no quiere nadie trabajar en esto”, lamentó, con preocupación.

 

Su testimonio, recogido por NG Federal en plena cobertura rumbo a Villa Carlos Paz, pone en valor una tradición que aún resiste en los márgenes del camino.



















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