11-08-2026 | 02:33
CLIMA | DOLAR

Miguel Gay tiene 47 años, vive en el barrio Don Santiago de Resistencia y es protagonista de una historia que emociona y deja un mensaje profundo. Trabaja como recolector de residuos en el municipio, con turnos nocturnos que van desde las 21 hasta la 1 o 2 de la madrugada, y durante el día entrena como atleta amateur, participando en carreras dentro y fuera de la provincia. Su historia fue contada en diálogo con NG Federal, luego de que se viralizaran videos donde se lo ve corriendo detrás del camión de basura y, horas después, compitiendo en pruebas atléticas.

 



“Soy de acá de Resistencia, mi nombre es Miguel Ángel Gay, tengo 47 años y vivo en el barrio Don Santiago 3, cruzando la Ruta 11”, contó mientras entrenaba cerca del autódromo, uno de los circuitos que recorre casi a diario. “Este es mi recorrido habitual, si no es acá, es colectora, Ruta 11 o Ruta 16”, agregó, aún bajo el intenso calor.


Miguel explicó que su trabajo y el running están profundamente conectados. “El ser runner y ser recolector están ligados, uno y otro”, aseguró. Sobre su rutina nocturna detalló: “Trabajo desde las 9 de la noche hasta que terminamos la tarea, a veces a la 1 o 2 de la mañana. Y sí, corremos detrás del camión, no soy el único”. Destacó además que muchos de sus compañeros practican distintas disciplinas deportivas y envió un saludo especial a los trabajadores de recolección y barrido.


El cambio en su vida llegó por una cuestión de salud. “Pesaba 112 kilos, mi señora 99. Un día me mareé atrás del camión y tuve que pedir que paren”, recordó. Luego de estudios médicos con valores altos de colesterol y triglicéridos, llegó la recomendación clave: caminar. “Empecé con caminatas, una hora por día. Hace diez años empecé en silencio y hace cuatro que compito”, relató. Y aclaró: “Yo no compito contra los demás, compito contra mis propios tiempos, mis sueños”.


A lo largo del camino, Miguel destacó el acompañamiento de su entorno: “Agradezco a mi familia, a mi señora Gladys, a mis cuatro hijos y a mi nieta”. Sobre su compañera de vida, expresó con emoción: “Dicen que detrás de un hombre hay una gran mujer, pero la mía está al costado, nunca atrás. Es mi otro yo”. Incluso contó con orgullo que ella también empezó a correr y bajó más de 30 kilos.


Pese al cansancio físico y las exigencias laborales, Miguel sigue entrenando. “Recién cerca del mediodía me siento capaz de salir a trotar. A veces me van a ver corriendo a las 2 de la tarde”, dijo. Participó en carreras en Chaco, Corrientes, Formosa, Santa Fe y Paraguay, siempre ajustándose a los tiempos que le permite su trabajo nocturno.


Finalmente, dejó un mensaje que resume su historia: “No hay que esperar que los problemas vengan. Hay que armar un escudo, para la salud y para la mente”. Y alentó a todos a empezar: “Caminata primero, después trote de a poco. No importa cómo corran, nadie los va a mirar”. Con una frase que lo define, cerró: “No doy el 100%, doy el 120%. No tengo técnica, pero tengo corazón”.


Miguel Gay, recolector y atleta, demuestra que la superación no siempre llega desde lo extraordinario, sino desde la constancia diaria, el esfuerzo silencioso y la decisión de cuidarse. Una historia simple, real y profundamente inspiradora.


























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