13-12-2025 | 13:51
CLIMA | DOLAR

El último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud confirmó la muerte de siete niños por tos convulsa, mientras los casos continúan en aumento en varias regiones del país. Las autoridades remarcan la importancia de completar los esquemas de vacunación, especialmente en lactantes y embarazadas.


El incremento de casos de coqueluche, también conocida como tos convulsa, preocupa a las autoridades sanitarias: se notificaron casos en 20 jurisdicciones, con mayor concentración en la Provincia de Buenos Aires y Tierra del Fuego.


En lo que va del año, se reportaron 5.110 casos sospechosos, de los cuales 688 fueron confirmados, superando los registros de años anteriores. Según el boletín, “existen vacunas seguras y efectivas para prevenir la infección por Bordetella pertussis”, pero la cobertura ha disminuido a nivel nacional.


La enfermedad afecta principalmente a lactantes y niños pequeños, con riesgo de complicaciones graves y mortalidad, mientras que adolescentes y adultos suelen cursarla de forma leve, aunque pueden transmitirla a los más vulnerables. Los síntomas comienzan como un resfriado leve y evolucionan a ataques de tos prolongados, vómitos y fatiga extrema. “La vacunación se mantiene como la principal herramienta de prevención y protección frente a la coqueluche”, enfatizan desde el Ministerio de Salud.


El Boletín Epidemiológico destacó que, a partir de julio de 2025, los casos crecieron nuevamente, vinculados al brote en Ushuaia y al aumento en la Región Centro. Provincias como Tierra del Fuego, La Pampa y Jujuy mantienen altas coberturas de vacunación, mientras que Buenos Aires, CABA y Santa Fe presentan valores críticos, especialmente en refuerzos a los cinco y once años. “El objetivo es proteger al lactante durante los primeros meses de vida, disminuyendo así la morbi-mortalidad en este grupo”, recordaron los especialistas.


La coqueluche es prevenible mediante la vacuna dTpa incluida en el Calendario Nacional de Vacunación, aplicable a los 2, 4, 6, 15-18 meses, cinco y once años, y a embarazadas desde la semana veinte de gestación. La vigilancia epidemiológica es clave para identificar poblaciones en riesgo y orientar estrategias de prevención. “Aunque la introducción de la vacuna redujo la incidencia global, la enfermedad persiste en no vacunados o quienes no completaron el esquema”, concluye el boletín.


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