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El proceso judicial del caso Cecilia Strzyzowski se cimentó en el quiebre de uno de los imputados en la época de investigación. Fue el testimonio de Gustavo Obregón, colaborador del clan Sena, el que reveló la macabra secuencia del descarte. Esta información, crucial para la causa, fue presentada en el debate con la declaración de la Licenciada Silvana Bonilla, del Gabinete Científico del Poder Judicial.
En la jornada de este miércoles, declararon cuatro testigos propuestos por el Ministerio Publico Fiscal. El testimonio más impactante lo dio la Licenciada Bonilla, en su rol de perito.
La profesional que integra el Gabinete Científico, el 20 de junio del 2023 registró en video el momento en el que Gustavo Obregón, el colaborador de la familia Sena imputado por encubrimiento agravado, (ya detenido) relataba a los policías el lugar del río Tragadero en el que habían desechado los restos de cenizas que juntaron de la quemazón realizada en la Chanchería.
Este testimonio resultó ser una hoja de ruta del horror, confirmando el accionar posterior al femicidio de Cecilia.
Según contó Bonilla, Obregón relató cómo, bajo la dirección de César Sena, se recolectaron los restos incinerados de la víctima en la zona de la "quemazón". La precisión del testimonio fue la que permitió a los investigadores confirmar que dos bolsas con restos de cenizas y pequeños fragmentos óseos fueron trasladadas desde la casa hasta un punto de descarte.
El fragmento más estremecedor del relato es el momento exacto en que se intentó eliminar la evidencia biológica en el río Tragadero. Obregón contó que llegaron a la vera del río y procedieron a vaciar el contenido de las bolsas. La acción más determinante y fría que Obregón atestiguó fue que, una vez arrojadas las cenizas, “César Sena tomó un palo y comenzó a revolver el agua”.
Esta maniobra, que buscaba asegurar que los restos se dispersaran por la corriente y se volvieran irrecuperables, demostró una premeditada voluntad de ocultamiento de la prueba del crimen.
La relevancia de estos dichos, aunados a los análisis periciales, es determinante. Obregón mismo reconoció las cosas que luego se hallaron cerca del río —restos óseos y el dije en forma de cruz de Cecilia— como las que habían tirado. De esta manera, la información proporcionada por el imputado Obregón, citada en un informe de la Licenciada Bonilla -y revelada hoy ante el jurado popular- se convirtió en una prueba fundamental que no solo ayudó a localizar los restos, sino que también solidificó la imputación por encubrimiento agravado, al probar la secuencia de acciones desesperadas por borrar el rastro del crimen.