13-03-2026 | 05:40
CLIMA | DOLAR

El servicio de terapia intensiva del Hospital Perrando cumplió 50 años, un camino marcado por la entrega y la pasión de su equipo. El doctor Nelson Sánchez, con 25 años en el área, recordó que “nadie quiere venir a terapia intensiva, pero los que estamos lo hacemos con vocación y sacrificio”. Durante la pandemia, perdieron colegas y enfrentaron una sobrecarga laboral extrema sin recibir el reconocimiento institucional esperado. “Trabajamos porque amamos esto, no por el reconocimiento”, afirmó Sánchez, resaltando que “la pasión es lo que nos sostiene día a día”.



“Estamos muy contentos y orgullosos de poder celebrar 50 años de nuestro querido servicio de terapia intensiva”, comenzó diciendo el doctor Sánchez, quien forma parte del equipo desde 1999. “Este servicio fue creado originalmente por el doctor Honorat, y luego, junto con el doctor Petraglia y otros colegas, se fue consolidando y creciendo para atender a todos los chaqueños y a pacientes de toda la región”.

 

El doctor destacó la evolución y el esfuerzo constante: “Hemos pasado por distintas etapas, la terapia intensiva se fue aggiornando, incorporando nuevas residencias y recursos. Hoy somos más de 100 personas: médicos, kinesiólogos, enfermeros, mucamos. Un equipo multidisciplinario que trabaja con mucha entrega”.

 

Sánchez explicó la complejidad de la tarea: “Nadie quiere venir a terapia intensiva. Es un lugar crítico, donde se convive todos los días con la vida y con la muerte. Pero los que estamos acá lo hacemos con pasión, sacrificio y una vocación enorme”.

 

Recordó el impacto de la pandemia con honestidad: “Fue una etapa muy difícil, con mucha sobrecarga laboral. Algunos compañeros renunciaron, otros fallecieron. Nosotros dejamos a nuestras familias para estar con los pacientes. La sociedad nos aplaudió, nos acompañó, pero ese reconocimiento nunca se plasmó en gestos concretos por parte de las autoridades”.

 

Respecto al aniversario, afirmó: “Esperábamos alguna torta, un saludo, un gesto simbólico que nos hiciera sentir valorados. No llegó. Es triste, pero uno se pone un poco más viejo, un poco más sentimental y lo entiende. Trabajamos porque amamos esto, no por el reconocimiento”.

 

Sobre cómo sostenerse frente a tanta exigencia, el doctor citó a Francella: “Como decía Guillermo Francella en El secreto de sus ojos, ‘lo que no se puede cambiar es la pasión’. Y eso es lo que nos mantiene firmes. A pesar de las tristezas, los sinsabores y las frustraciones, todos los días nos levantamos con ganas de venir a ayudar a los más vulnerables”.

 

 

 

NG Federal
















TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ®